Yo no sueño con vestidos blancos ni pasteles rosados, ni tacones de doce centímetros, ni colorantes artificiales, casa de tres pisos y armarios gigantes, ni con besos de aparador de sustancias inusuales, yo no siento que la ironía sea parte de mi existir, yo no quiero ser de familia ni respirar en sueños, yo no puedo ser compartida del interior de mis sombras y recuerdos, yo no existo, ni en materias ni en fotografías
soy de piel tersa y me gusta implementar la vida en fantasía, me gusta tener catarsis de días y soñar con las películas, mundos azules y laberintos de espejismos, ser usual en los desiertos y las mundos de concretos, tener amigos lejanos y no sabes de futuros imaginados, se que soy utópica al creer que el mundo se pude envolver en un pañuelo de papel crepe, se que me gustaría conocer la raíz de las cosas, el intelecto de los pajaros azules y volar entre arcoiris imaginarios como aquella noche de mayo cuando descubrí el mundo interno ese de colores
Con lo que yo sueño ese con ese mundo de vidrio invertebrado, con encontrar algún personaje que me quiera mostrar su interior de colores, nausea de morado y sienta frió al esperar, aunque le de miedo los labios ajenos, aquel hombre materia que le gusta las miradas de azufre y puede hablar sin emitir ni una sola palabras, que pueda transpasar el tiempo, yo quiero un personaje que grite conmigo su dolor de creación, yo quiero un personaje que le tenga miedo a su propia sangre, y que no sepa que es el azúcar.
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